“En Sumarroca buscamos el equilibrio entre calidad y cantidad”

La primavera es la época de crecimiento, brotación y floración de las viñas. Se trata de una estación crucial que marcará el deseado buen resultado de la temporada: “debemos controlar el exceso de materia prima para alcanzar el equilibrio entre calidad y cantidad”.

En Sumarroca buscamos el equilibrio entre calidad y cantidad
Vendimia en los viñedos de Sumarroca

La primavera es una estación crucial para la viña. Esta época del año, ha explicado el enólogo de las Bodegas Sumarroca, Òscar Llombart, a requetecomo.com, se caracteriza por la brotación de los viñedos. Tras los meses de crecimiento, a partir de finales de abril, principios de mayo se realizan las primeras “podas en verde” para que la brotación no altere las previsiones que todo el equipo Sumarroca ha hecho al principio de la temporada.

Lo bueno es que tenemos viñas propias, algo que no es muy habitual, por lo tanto, hacemos un seguimiento constante de toda la evolución desde que plantamos la viña hasta que recogemos las uvas”. Este seguimiento consta de unas previsiones muy estrictas que deben cumplirse, por eso, explica, si no se controlan los brotes que nacen en esta época del año, pueden acarrear graves consecuencias para el período de maduración. “Buscamos el equilibrio entre la calidad y la cantidad”, ha matizado Llombart.

Viñedos de Bodegas Sumarroca

El enólogo nos cuenta que en Sumarroca ya plantan y cultivan pensando en el producto final, en su selección de vinos y cavas. “Ya plantamos pensado en cómo hacerlo para cada tipo de producto que tenemos”. Desde la tierra hasta la botella, el enólogo de las conocidas bodegas del Penedès participa aportando sus conocimientos sobre viticultura. “Nada se hace porque sí”, asegura.

Crecimiento, brotación, floración y maduración

Después de este período de brotación que debe controlarse para no traer un exceso innecesario de materia prima, llega la floración, que determinará la cantidad de uva final, e inmediatamente después, la maduración. La viña se alimenta del agua que se ha ido acumulando durante los meses de otoño e invierno para crecer durante la primavera. Reservas de agua que se complementan con las lluvias primaverales, que preparan a los viñedos para los meses de maduración durante el verano.

Vino y solidaridad de la bodega a tu mesa
Los viñedos de Sumarroca en el Penedés

En primavera crece, brota y florece. En verano madura. Toda esta agua que va acumulando la tierra ayuda a realizar una mejor fotosíntesis que, a su vez, ayuda a la maduración de la uva”, ha detallado el enólogo. Además, trabajan con certificado ecológico lo que supone un incremento de la dificultad: “se debe gestionar el aspecto ecológico con mucha previsión y eso es complicado, sobre todo para llegar a una producción equilibrada”.

En Primavera, mucho trabajo dentro y fuera del campo

Con todo, ha explicado, la primavera es un período de mucho trabajo en el campo. Es el momento de controlar el crecimiento de los viñedos para no tener excesos que alteren la calidad del producto final. Se debe podar y controlar. Como pasa en la floración, a partir del mes de junio. También es un momento de trabajo dentro de las bodegas, pues también toca embotellar vinos y dejar espacio suficiente para la vendimia del próximo septiembre.

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