Can Lluís, la joya del barrio del Raval

Descubrimos Can Lluís y nos enamoramos de su historia, de su gente y sus platos. Un espacio que con 90 años desde su primer servicio se ha convertido en un reflejo vivo de la historia de Barcelona y del Raval

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Can Lluís, la joya del barrio del Raval
La decoración de Can Lluís le otorga su caracter forjado de recuerdos y años de duro trabajo

En el corazón de la Barcelona de principios del siglo XX, hace 90 años, en 1929, una pareja de jóvenes entusiastas del barrio del Raval abrió las puertas de Can Lluís, un restaurante que, desde sus inicios, se convirtió en un espacio de reunión y debate, de platos del buen comer y de ambiente familiar y festivo. Noventa años después de servir el primer plato, Can Lluís es, hoy en día, un reflejo vivo de la historia de Barcelona, de todo un barrio e incluso de un país. Un joya histórica, cultural y gastronómica de las que, por desgracia, quedan bien pocas.

El local ya desprende esa carga histórica. Lleno de cuadros, póster, retratos y firmas el restaurante huele a comida buena, esa que te recuerda a los ricos estofados de tu abuela, esa que te hace sentir como en casa. Y es que, esa es precisamente la idea, que te sientas como en casa. No es un espacio moderno, tampoco lo pretenden. No es un espacio sofisticado, pero no es lo que buscan sus clientes.

Can Lluís, la joya del barrio del Raval
Acogedor y entrañable Can Lluís te transporta a otros tiempos

De luz más bien tenue y decoración cargada de recuerdos, cada esquina de Can Lluís te transporta a un momento de su historia, a un instante de cada época. Los rincones de Can Lluís hablan por sí solos, su historiaestá colgada en la pared, solo hace falta observar. Y en el suelo… (como pronto descubriréis).

Primeros años y años de Guerra

En unos años en los que la vida de barrio se vivía con otra intensidad y familiaridad a como se vive ahora, el carácter acogedor de sus fundadores, Lluís y Elisa, quienes también fundaron la Coral dels Canaris, hizo que Can Lluís se convirtiera en uno de los centros neurálgicos del Raval y de la vida de sus vecinos.

El bisnieto de los fundadores, Pol Rodríguez, recuerda como este carácter acogedor ha sido una característica que ha marcado el funcionamiento del restaurante hasta la actualidad, pues sigue siendo un espacio de reunión, debate, de ambiente familiar y platos del buen comer, como los que preparaba su bisabuela.

Tras los primeros años, llegó la Guerra Civil. Y, a pesar de las dificultades y restricciones que había entonces por obtener comida, sobre todo, materias primas como harina o vino, el restaurante no cerró ni un solo día y ofreció a los vecinos del Raval y a todo aquél que lo quisiera un plato y un espacio donde comer a gusto. Pol recuerda que su bisabuela no quiso renunciar nunca a ofrecer un buen servicio y los días que no podían preparar pan advertía a sus clientes: “si quiere comer, no tengo pan”. Asegura, además, que durante años se preparo pan negro, incluso se tenía que adquirir a través del estraperlo.

Al final el carisma acogedor de los fundadores fue lo que les hizo sobrevivir y tener amigos en todos bandos. Esta actitud les mantuvo como centro operativo tanto para los republicanos como para los seguidores del régimen. Además, toda la comida que les sobraba se la daban las mujeres viudas de guerra que venían al Raval a vender cigarros y a prostituirse.

La bomba de 1946

La Guerra pasó, pero las restricciones se mantuvieron. Aun así, el restaurante tiró adelante y siguió abriendo todos los días, incluso después de un hecho que podría haber acabado con toda la ilusión y trabajo de sus propietarios. El 26 de enero de 1946, en plena dictadura Franquista, la policía irrumpió en el local, anunciando que necesitaban hacer un control de identidad a todos los comensales presentes.

Hacía semanas que una pareja comía todos los días en el restaurante. Cuando los policías llegaron a su mesa, la mujer se levantó a por su cartilla y en vez de eso, lanzó una bomba de mano contra el suelo de Can Lluís para poder huir. Los agentes, acompañados por el propietario y su hijo Ferran, quienes les seguían con la lámpara de “petromax” – debido a las restricciones de luz que se sufrían en la época – abrieron fuego para capturar a los fugitivos, malhiriendo a su vez a Lluís, el propietario, y a su hijo Ferran. Ambos murieron tras el incidente, que dejó un boquete aun perceptible en el suelo del restaurante, y peor aún, dejando a Elisa sola a cargo del restaurante.

Realmente, la heroína de esta historia es ella. Puesto que ella fue quien hizo resurgir de sus cenizas el mítico restaurante del Raval. De quien cabe mencionar que cuyas recetas se siguen preparándo hoy en día.

Años de gloria

Cuando el otro hijo de Elisa, Lluís, – abuelo de Pol – regresó del servicio militar, el restaurante vivió unos años de auténtica gloria. Debido a la estrecha relación que la familia tenía con los gitanos del barrio, el restaurante se convirtió en un espacio de reunión de los precursores de la rumba catalana, de Peret y compañía. El carisma que rebosaba Lluís provocó que se hiciese amigo de todo aquél que llegaba al restaurante, teniendo así buenos amigos en todas partes. Todos ellos se reunían en Can Lluís, que como veis nunca ha dejado de lado su espíritu acogedor y de reunión.

Can Lluís empezó a organizar, entonces, actuaciones musicales, presentaciones, incluso reuniones de los jugadores del Fútbol Club Barcelona. Y cuando el restaurante quedó en manos de Ferran, hijo de Lluís y padre de Pol, el restaurante se convirtió en todo un espacio de culto para actores, actrices, cómicos y humoristas.

tertulia en Can Lluís, la joya del barrio del Raval
Tertulia radiofónica de RNE en Can Lluís

Fueron tantos los artistas que llegaron a pasar por el restaurante que Ferran empezó con los libros de firmas. Actualmente, ya llevan 6 enteros. La relación que unía Can Lluís con el mundo de la farándula, el teatro y el espectáculo condujo a Ferran a abrir el “Llantiol”, una especie de cabaret, conectado directamente con el restaurante. “Después de cenar, íbamos todos al Llantiol”, recuerda Pol, siendo él por entonces un niño de 10 años.

Grupos de artistas e intelectuales de renombre encuentraron en Can Lluís un espacio donde se sentían a gusto. Joglars, Dagoll-Dagom, La Trinca, Terenci Moix, el Grup de Periodistes de Barcelona, Ovidi Montllor, la Gauche Divine empezaron a encontrarse en el restaurante. Años más tarde Radio Nacional Española empieza un programa en directo desde ahí y durante las primeras retransmisiones de fin de año en TV3 Can Lluís se convirtió en un habitual.

90 años de historia

Y precisamente este espíritu de debate, reunión y tertulia es el que han querido revivir con las jornadas de “Cena y tertulia” que Can Lluís ha organizado para celebrar su 90 aniversario. Combinación perfecta de la comida de siempre con la historia vivida a lo largo de estos 90 intensos años.

La historia y la evolución de un tema, ligada directamente a la historia del restaurante: la noche de la novela negra, pues el restaurante forma parte de reconocidísimas novelas de escritores como Carlos Ruiz Zafón o Vázquez Montalban, la noche de la farándula, del humor, la vida de barrio, la magia o el music-hall.

novela negra en Can Lluís
Encuentro de novela negra en Can Lluís

Seis jornadas en las que varios y reconocidos expertos de cada uno de los ámbitos seleccionados relatan historias que se ligan con la historia de Can Lluís. Todo ello con el restaurante repleto de comensales dispuestos a disfrutar escuchando dichos relatos y comiendo algunos de los platos estrella de Can Lluís.

Porque, además de una interesantísima historia, también tienen platos para chuparse los dedos. Mejillones a la plancha, estofado de almejas con judías, carchofa frita, las paellas… mi humilde consejo es que con una vez no tendréis suficiente.

almejas con judías Can Lluís, la joya del barrio del Raval
Almejas con judías, otra de las joyas de Can Lluís

Por la comida y por su gente, querréis repetir dos, tres, cuatro veces, hasta que Ferran y sus hijos dejarán de ser unos desconocidos y pasarán a ser tus amigos, parte de tu familia. Como ya pasaba con Lluís y Elisa, los fundadores.

Can Lluís. Carrer de la Cera 49, Tel. 93 441 11 87. Barcelona. Mapa

1 Comentario

  1. Doy fe de que en Can LLUIS, no hay clientes, lo que hay , son amigos que van a comer o cenar con los dueños del Restaurante, es alucinante ver que cuando una mesa ha terminado y decide marcharse, lo que hace es abrazarse con alguno de los dueños.

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